(Posadas). - El domingo se realizó el acto por la paz en el Hito de las Tres Fronteras, en Puerto Iguazú, con la presencia del Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, su esposa Amanda Guerreño, compositora del ballet “Voces de los pueblos”el cual está basado en las piedras sonoras del escultor Sardo Pinuccio Sciola.
Durante el evento, las autoridades locales nombraron huéspedes de honor a los miembros del coro, a los integrantes del ballet Aleph Danza por la obra "Voces de los Pueblos" de Amanda Guerreño, y a Pérez Esquivel.
Los sardos, por su parte, entregaron una placa y libros como recuerdo del histórico evento en pro de la paz mundial. Más adelante se descubrió un cerámico que quedó como prueba de el acto.
También participaron del acto miembros del coro polifónico de Oschiri, Sardegna, su presidente Johana Quinto, el Consultor de Sardegna, Vittorio Bariyo, el Presidente de la Federación Sarda, Cosimo Tavera, el ministro de Derechos Dumanos de Misiones, Edmundo Soria Vieta, y en representación del ausente intendente municipal, estuvieron los concejales Mariela Gallardo, Maria Amelia Ayala, y Adán Nolasco.
En su intervención, y antes de plantar dos árboles con niños aborígenes Mbya Pérez Esquivel expresó que tiene "muchos recuerdos de niños aquí en las tres fronteras, en donde viví mis años de infancia, aquí aprendí muchas cosas, aquí están enterrados todos mis mayores, eran sólo cuatro cabañas y una era de mi tío; y hoy este coro de Sardegna viene a brindar su espíritu y sus ganas a favor de la paz".
Y agregó "Yo por opción estoy muy vinculado a los pueblos originarios de América Latina y del mundo, y los indígenas me mandan muchos mensajes que son muy profundos, y uno de ellos dice ‘hay que hacer caminar la palabra’, porque la palabra sin acción es el vacío, y la palabra y la acción por fuera de la comunidad y del espíritu, es la muerte".
Al resaltar la música, el nobel expresó que es "un lenguaje universal, que va a más allá de cualquier idioma" y que "nos tiene que ayudar a hacer caminar la palabra para construir la paz, y para mirarnos a nosotros mismos, y mirarnos en los demás".
En su discurso emotivo, agregó que nosotros "no somos personas si no miramos a nuestros hermanos y hermanas, y si nos miramos podemos construir una nueva sociedad dentro de un mundo conflictivo, porque en la locura de la guerra todos pierden, nadie gana. Ganamos sólo si nos entendemos y construimos la paz, y la compartimos".
También valorizó a la educación como una herramienta para la libertad y para generar conciencia entre los hombres y mujeres. "Es simple esto. Hoy podemos sacar muchos profesionales con nuestra educación, pero todos con mentes de esclavos, esto no lo queremos, queremos la libertad. Tenemos que cambiar esta sociedad violenta, en donde los medios imponen la violencia, y en donde los padres ponen a los niños frente a un televisor violento".
Finalmente, propuso cambiar esta realidad. "No se olviden que lo que plantamos, recogemos. Si plantamos odio, recogeremos odio. Si plantamos paz, podemos compartir paz. No hay secretos en esto. De esto va a depender el mundo que le dejamos a nuestros hijos".
EL HOMBRE. En 1980 recibió el Premio Nobel de la Paz por su lucha en favor de los Derechos Humanos; por haber sido "vocero del respeto a la voluntad del hombre" durante el gobierno militar de la Argentina..
Escultor de profesión, estudió Arquitectura en la Escuela Nacional de Bellas Artes, y en la Universidad Nacional de La Plata. A partir de 1968, consagró su vida a propagar la no violencia y defender los Derechos Humanos: fundó el periódico Paz y Justicia en 1973, y a partir de 1974 se convirtió en su Secretario.La publicación se convirtió en la voz del movimiento pacifista en América Latina.
Entre 1977 y 1979, fue encarcelado por cuestiones políticas.Tras esa reclusión, recibió el Premio Memorial de Paz Juan XXIII, entregado por la organización Pax Christi Internacional.
Pérez Esquivel encabeza la Fundación Servicio de Paz y Justicia (http://www.serpaj.org), cuyo propósito es difundir el cumplimiento de los Derechos Humanos, incluyendo tanto los derechos económicos como los sociales. Además, la entidad brinda asistencia a los trabajadores rurales, ayudándolos en la búsqueda de tierras para poder cultivar.
Paralelamente, Pérez Esquivel se dedica al Proyecto Aldea Jóvenes para la Paz, que busca amparar a cientos adolescentes en situación de riesgo social.